Te maldigo 

¿Qué esperas escuchar cuando preguntas por mí?, ¿quieres saber si te extraño, si me haces falta?, sí, te extraño, no sabes cuánto. Cada mañana cuando despierto aún veo tus ojos y los saludo sin pronunciar ni una palabra. Antes del café y del desayuno, te extraño. Durante el día, en cada paso, alguna calle se encarga de recordarme que la cicatriz sigue rojiza y a veces con el frío duele el golpe y duele la fractura del corazón.

Sí, te extraño. Camino por la plaza y de repente me dan ganas de mostrarte esos zapatos o ese abrigo que me gustó pero ya no estas. He querido ir al cine contigo, ver una novela en la televisión, las noticias de la mañana, salir de paseo, comprar un helado o simplemente quedarme a tu lado mientras subo mi pierna en la tuya… mientras pensamos cada quien en sus pendientes pero he decidido alejarte y quererme a mí 

¿Qué otra duda tienes?, no, no te he olvidado. No forzaré a mi alma por orgullo, no tengo miedo de que la gente me señale y entre ellos digan “pobre tonta, sigue enamorada”, no, no es así pero no dejo de extrañarte me enamore y ese no era el trato solo pasó pero tú eres prohibido y yo lo acepté así 
Todavía lloro algunas noches cuando las anécdotas me invaden, cuando la soledad me ve de frente y me pregunta por ti. Lloro cuando veo lo difícil que fue iniciar una vida juntos y lo fácil que ha sido terminarla. Lo fácil que fue para ti. ¿Y todavía preguntas si te extraño?, es tan obvio. Lo dibujan mis ojos, mi sonrisa a medias, mi falta de ganas de enamorarme, el afán de encontrar en otra persona lo que se quedó en ti. Lo que no volverá.
Ese aire que se siente cuando la gente se aferra a obligarte a olvidar o a decir que ya ha olvidado a tan poco tiempo, no se le olvida la mascota muerta ni aquel auto robado hace más de cinco años. Olvidar no te hace grande… extrañar es normal.

¿Que si aún te extraño?, hay momentos de mi día en que me siento miserable, en que me invaden las preguntas y las dudas, esas ganas de tomarte de los hombros, sentarte y pedirte que me digas ¿¡qué fue lo que pasó!?, así, valiente, de frente y sin mentiras, como no pudiste hacerlo por miedo a afrontar tu culpa, por miedo a cargar con la cruz del fracaso de tu relación también enamorado de mi pero con miedo entonces decidí irme y ese será tu carga.

Te maldigo tantas veces.
Cuando despierto en otra casa, te maldigo. Cuando me subo a otro automóvil, te maldigo. Cuando me veo en el espejo y no me encuentro, cuando me doy cuenta que se está yendo el tiempo y no es contigo, te maldigo.
Cuando se acercan a decirme que hace años me engañabas, te maldigo. Cuando me doy cuenta de mi estúpida credibilidad, de la confianza que tuve de más, de ese tonto afán de creer en aún amor que nunca podrá ser es ese vínculo por el cual uno debe luchar y que todo en pareja se puede arreglar ¡te maldigo, te maldigo! ¡¡te maldigo!!
Y al día siguiente -tontamente- te vuelvo a extrañar. Porque los infieles no cambian pero quienes amamos siempre amamos de verdad, a pesar de todo yo acepté esto y debo afrontarlo 
¿Que si te extraño?, sí, extrañar es normal. Engañar… tú dime qué es.
Abraham rocha rdz 
Para una amiga con mucho cariño espero sea de su agrado y un abrazo a todos los lectores 

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