Existen personas que no deberian de amar…. Capitulo 1

Quizás al 

principio te 

detesté… Para 

ser sincero odié 

tu manera de 

ser. Me parecía 

demasiado 

ruidosa y 

molesta.

Fotografia: José Novelo 

Fingía una sonrisa de agrado por mi presencia, pero la realidad no fue a si llevabas prisa y no era nadie en tu vida,  siempre me molestabas con tonterías y reiamos. Lo dejaba pasar ya que desde que te conoci me encantaste en pocas palabras asi empezo todo

Desde la primera vez que te conocí lo supe, me habia enamorado de ti, tus gestos y tu mirada te delataban. Intentaba pasar el mayor tiempo posible conmigo.

A pesar de mi descubrimiento no me importaste, no te dediqué ningún pensamiento, pero las conversaciones fueron creciendo pero mi corazon ya pertenecia a otra persona aunque lejos estaba no me importaba

“Invitación de Charla de: Valeria Hoffman”

Tenía dos opciones cada vez que lo hacías. Ignorar y aceptar. Pero sabes algo, siempre aceptaba tus llamadas. Quizás sólo lo hacía para reírme de ti. ¿Con qué me sorprenderías hoy? Me preguntaba siempre.

Esa charla terminaba en peleas y discusiones. Eso era lo que tú querías, agradece que te cumpliera tus deseos.

La más graciosa de tus acciones, fue cuando pediste ayuda a un amigo mío para confesarme tus emociones. ¿Crees que yo no los sabía? Siempre los supe.

Tus mejillas ahora pintadas de carmesí y una mueca de timidez rebosaba toda tu cara.

-Tú me gustas- Soltaste de repente agachando tu pálida cara con toques de ruborización excesiva.

Era por fin mi momento de alejarte de mí, destrozar tu pequeña mente con crueles palabras y demasiado desprecio. Todo lo que alguna vez encerré en mi mente y que siempre te quise decir saldría por primera vez.

Sin embargo, aún agachada, pude divisar como caían unas cuantas lágrimas de tu rostro esperando una respuesta. Contuve aquellas palabras que esperaba decirte.

Sonreí para mis adentros. ¿Realmente me amabas?

Interesante. Pensé.

Te abracé y te susurré un: Lo mismo siento por ti.

Sentí como te sorprendías como si no esperaras mi respuesta, decías mi nombre una y otra vez. Que gracioso no podía contener mi sonrisa.

La única razón de que yo aceptase tener algo contigo, fue que quería jugar con tus emociones. ¿Cuánto podía ilusionarte con palabras amables?

Ese día te dediqué todos los pensamientos, quería enamorarte más y más. Quería ilusionarte y que tú imaginaras un futuro a mi lado, para después romper todo lo que tenías. Me emocionaba el simple hecho de imaginar ese día.

Realmente te odiaba, odiaba tu sonrisa cada que te veía, tus pequeños caprichos, tus celos y sobre todo tu amor.

Te amo mucho Álvaro eres todo para mí.- Decías una y otra vez.

-Yo más mi pequeña– Mentía siempre, mi objetivo se estaba cumpliendo. Toda palabra que yo te dijese era motivo de una estúpida sonrisa en tu rostro y un rubor inimaginable.

Tú creías cada frase de mí, confiabas en mí, lo más importante era que me amabas a locura.

Tuve muchas ideas de enamorarte más y hacerte creer que me estabas perdiendo dándote celos con amigas que fui conociendo.

-Vete con Itzel tu mejor amiga anda- Tus reacciones eran graciosas pero no podía perderte, es más, esto me daba mucha ventaja de irte destrozando tu corazón poco a poco.

-Amor yo sólo te amo a ti, ella es una amiga, tú eres mi luz que me va iluminando y que me ha salvado siempre.- Por ti tuve que volverme cursi en mis mentiras, todo un poeta. Te las creías y siempre te disculpabas por reaccionar así.

Intentaste darme celos dos o tres veces.

Él es Samuel, es mi mejor amigo y siempre puedo contar con el cuándo tú no estás.-

Eras demasiada obvia y me daba gracia todo eso, pero claro no pude decir que no me importaba, porque en esta mentira mi rol era estar enamorado de ti.

Él es buen chico ¿no? Pareciese que él te merece más que yo, supongo que es lo que me tratas de decir.-

Haciéndome el celoso ganaba puntos y estabas cayendo más rápido en mi trampa. Tú misma fuiste haciendo tu red.

Ese tal Samuel te amaba, yo lo veía en el modo en que me odiaba y en el que te miraba, sin embargo tú no te dabas cuenta.

El día que él te propuso dejarme tu inmediatamente dijiste que no.

-Lo siento, mi corazón sólo pertenece a Álvaro.-

Heriste sus sentimientos y para compensar mis “celos” rompiste todo contacto con él. Esto era perfecto, lastimaste a una persona sólo por mí, por fin te tenía colgando de mi meñique.

Para hacer que me amases más, decidí frecuentarte poco para que las ansias de poder verme se hicieran más grandes. Y así fue, poco a poco te ibas hundiendo en una depresión de amor.

Tuve ciertos contactos que me ayudaron a saber cada una de tus emociones. Me enteré que seguías teniendo comunicación con ese tal Samuel ya que sentías una fuerte tristeza de un amor no correspondido. Vaya eras más lista de lo que pensé, tu corazón, por así decirlo, intuía falso amor de parte mía.

Antes de que tu fueses la que me declararas como te sentías y que todo se fuese por la borda decidí terminar de cierto modo con la farsa antes que tú. Deseaba hacerte sentir culpable.

Te mentí como siempre.

-Valeria, tenemos que hablar.- Tu rostro se puso pálido y me miraste con esos ojos azules tan bellos, no mentí cuando dije que realmente eras hermosa. -Me es difícil decirlo pero no soy el indicado para estar a tu lado, quiero que seas feliz y siempre sonrías. Temo que yo no soy aquella persona que te pueda hacer feliz, tu amigo Samuel parece sacar las sonrisas que yo no pude.-

-¿De qué hablas Álvaro? Él…Él sólo es un amigo…– ¡Ja! Fue más fácil de lo que me imaginé, ni siquiera había terminado de soltar mi actuación y tus ojos ya se habían puesto muy acuosos.

-Valeria… Realmente quiero que seas feliz, además temo que este es el fin, no podré verte nunca más, debemos seguir, te aseguro que estarás mejor con él.- Terminé mi actuación ensayada y repasada días atrás. Incluso ya sabría tus respuestas.

-Por favor no me dejes, eres todo para mí, sin ti… Sin ti yo me moriría.-

No pude evitar reírme en mis pensamientos, esa última frase no me la esperaba, si hubiesen caído lágrimas en esa última sería una novela bastante graciosa.

Lástima que las soltaste después de 5 minutos de silencio.

Te cubriste la cara tratando de que tus lágrimas ya no salieran. No puedo creer lo feliz que estaba, realmente me gustaba ver esa expresión en tu rostro.

-Lo siento…- Dije como si yo también estuviese dolido y me marché, para ser sincero no quería irme, deseaba ver más y más tu rostro lloroso. Gritabas frenéticamente una y otra vez mi nombre, sin embargo no volteé ni una sola vez ya que aquella sonrisa que sobresalía de mis labios no podía ser parada. Sin embargo, fui detenido de repente por una pequeña mano que se aferraba a mi chaqueta.

-No te vayas…- Traté de quitar mi sonrisa del rostro pero fue imposible, así que hablé sin voltear a verte.

-Es lo mejor para los dos.– Mi voz sonaba triste ¿Qué esperabas de una actuación muy bien ensayada?

De verdad deseaba voltear, sólo para poder ver ese rostro que tanto me gustaba. Ese, tu rostro sumergido en tanto dolor.

-¡No lo aceptaré!- Alzaste la voz y corriste para ponerte frente mío.

Demonios. Pensé, yo seguía sonriendo, pero al parecer tú no lo viste ya que cerraste tus ojos, donde aún brotaban esas lágrimas tan saladas y me besaste. Debo admitir que fue un beso muy tierno y frágil. Me habías tomado de sorpresa, pero no importaba, podía ver tu rostro más de cerca.

La vista de esas mejillas rojas y bañadas con ese líquido reprimido era sumamente bella.

Esta acción tuya sólo significaba algo: podía divertirme más contigo. Sonreí de solo pensarlo…

Abraham Rocha Rdz 

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