“Crimen mas dulce”

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Tenía esa fascinación macabra por los crímenes. Los cuándo, cómo, dónde y a quién.
En primer, segundo, y tercer grado. Premeditado, con alevosía, con ensañamiento. Por emoción violenta, en ocasión de robo, o pasional. Los sabía todos y los estudiaba con secreta emoción. ¿Qué llevaba a todos esos locos a cometer ese tipo de actos? ¿Nacían o se volvían así? Eran preguntas sin respuesta PERO me encantaba.

Desde luego que siempre me ocupaba de leer de ese tipo de crímenes, de esos en los que la muerte se confirma clínicamente y con autopsia de por medio, y no de esos en los que se robaban corazones y dejaban muertos en vida, hasta que mi vida misma dio un giro y se lo mostró.

Si en su mente siempre sonaba 9 Crimenes, él llevaba los nueve encima.
La miel de sus ojos, su mirada perversa, su sonrisa, su perfume, la forma de hablar, cómo caminaba, la fascinación por lo perverso, el amor por su hijo, y sí, parecido a ella pero no igual, también estudiaba crímenes. Pero él sí se ocupaba de esos que roban el aliento en un segundo, de esos amores que te llevan a vivir en el cielo y el infierno al mismo tiempo (y si eso no es un crimen debería ser ilegal).

Y logró obsesionarme, casí podría decirse que se había vuelto loca, que su habitación podría haber sido una perfecta escena del crimen después de estar juntos. Pero ella se ocupaba de casos reales, qué sabía de amor y contar lunares como si fueran estrellas, que era lo que la diferenciaba de mi, que sí sabía de esas cosas, y sí que sabía jugar. Porque todo lo que tenía de romántico lo tenia de perversa y mi mente no dejaba de pensar en el gran crimen que estábamos por cometer

Siempre tenía las palabras precisas, la sonrisa intacta, la mirada que le gustaba, todo el conjunto que podía obligarla a hacer cualquier cosa; y yo lo sabía. Aunque al mismo tiempo cualquiera podía sucumbir a sus encantos (y claro que lo hacían) por eso mentir era un arte, y creía que un par de palabras lo solucionaban todo, pero olvidó un (no tan) insignificante detalle, se había metido con alguien mental primero que  emocional, y olvidó que la gente mental piensa demasiado.

Y por supuesto que yo pensaba demasiado; entre su padre celoso, la lectura y las películas, pensaba más como un psicólogo cronológico que como ser humano no sabia diferenciar lo personal y en todos lados estaba presente la psicología. Sabía cuándo alguien le estaba mintiendo y sabía que ella mentía, pero ya era tarde para muchas cosas porque él ya no estaba sólo en su mente sino en su alma. Él asesino y ella loca por morir. Pero así pasa cuando sucede. 

PARA MI SOLO SE CONVIRTIÓ EN UN CRIMEN MAS QUE LO DISFRUTO MIENTRAS DURO
By: Abraham Rocha Rdz

 

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